Arabia Saudí adquiere un 5% de Capcom mediante EGDC

La presencia de Arabia Saudita en la industria de los videojuegos continúa expandiéndose a un ritmo sin precedentes. Recientemente se ha confirmado que la Electronic Gaming Development Company (EGDC), una firma de inversión fundada por el príncipe heredero Mohammed Bin Salman, ha adquirido aproximadamente un 5% de las acciones de la reconocida desarrolladora japonesa Capcom.
Esta maniobra financiera subraya el agresivo plan del país de Medio Oriente para consolidarse como un gigante dentro del sector del entretenimiento digital, sumándose a una larga lista de adquisiciones estratégicas a nivel global.
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Detalles de la nueva inversión en Capcom
De acuerdo con los datos financieros reportados por el portal japonés Gamebiz, EGDC ha comprado un total de 26.788.500 acciones de Capcom, lo que se traduce en una participación exacta del 5,03%.
Es importante distinguir que EGDC opera como una subsidiaria de la Fundación Misk (también conocida como la Fundación Mohammed Bin Salman). Esta nueva adquisición es totalmente independiente del 5% que el Fondo de Inversión Pública (PIF) del mismo país ya había comprado a Capcom a principios de 2022.
Según los informes oficiales, la naturaleza de este movimiento se clasifica como una «inversión pura», cuyo principal objetivo es generar rentabilidad a través de ganancias de capital y el cobro de dividendos corporativos.
Un imperio en expansión: de SNK a Electronic Arts
Este no es el primer gran movimiento de EGDC en el ecosistema de los videojuegos japoneses. En 2022, la misma compañía tomó el control casi absoluto de la mítica desarrolladora SNK, adquiriendo el 96% de la empresa y convirtiéndose en dueña de franquicias legendarias como The King of Fighters y Fatal Fury.
La estrategia saudí no se limita a Japón. El Fondo de Inversión Pública (PIF) protagoniza actualmente uno de los movimientos financieros más ambiciosos en la historia del gaming: la propuesta de adquisición de Electronic Arts (EA). De concretarse para mediados de 2026, esta transacción histórica alcanzaría un valor de 55.000 millones de dólares, otorgándole al gobierno saudí el 93,4% de la propiedad del gigante estadounidense.
El contraste: Inversiones multimillonarias y derechos humanos
Mientras los funcionarios de Arabia Saudita argumentan que estas masivas inversiones en la industria de los videojuegos son parte de un plan integral para «modernizar el reino» y diversificar su economía más allá del petróleo, la comunidad internacional y el público gamer mantienen una postura cautelosa y, a menudo, crítica.
Esta expansión económica llega acompañada de una fuerte controversia derivada de las graves y continuas acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos en el país:
- Libertad de expresión y prensa: El príncipe heredero ha sido señalado directamente por la Inteligencia de Estados Unidos de haber ordenado el brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi.
- Derechos de las mujeres y minorías: Históricamente, el país ha reprimido duramente a activistas por los derechos de las mujeres.
- Comunidad LGBTQI+: Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian constantemente las repercusiones legales contra personas LGBTQI+, las cuales incluyen desde fuertes multas y penas de prisión hasta la pena de muerte.
A medida que el capital saudí fluye hacia estudios y publishers icónicos, la industria de los videojuegos se encuentra en una encrucijada entre el crecimiento financiero y los dilemas éticos que acompañan a sus nuevos inversores mayoritarios.







