Hideki Sato, diseñador de prácticamente todas las consolas de Sega, ha fallecido.

Hideki Sato, considerado durante décadas como el padre del hardware de Sega, falleció el 13 de febrero de 2026 a los 77 años, dejando tras de sí un legado que definió una de las etapas más intensas y creativas de la historia de los videojuegos. Su influencia se encuentra impresa en cada consola doméstica que Sega lanzó al mercado y en la memoria de millones de jugadores alrededor del mundo.
Sato se unió a Sega en 1971, cuando la compañía era principalmente un fabricante de máquinas recreativas. Doce años más tarde, Sega daría el salto al mercado de consolas domésticas, y Sato estaría en el centro de esa transformación. Permaneció en la empresa durante más de tres décadas, convirtiéndose en la figura clave detrás del diseño y la filosofía de cada sistema que Sega produjo.
En 1989 fue ascendido a director del departamento de Investigación y Desarrollo. Su misión era clara y ambiciosa: vencer a Nintendo. En ese momento, el Nintendo Entertainment System había superado ampliamente al Master System de Sega en la era de los 8 bits. Para Sato, la única respuesta posible era una nueva consola que representara un salto tecnológico y estético.
Así nació la Mega Drive, conocida como Genesis en América del Norte. Sato quería que la consola tuviera el atractivo visual de un sistema de sonido de alta gama: elegante, redondeada, negra y con letras doradas. “Esa impresión en oro, por cierto, era muy cara”, recordó en una entrevista con Famitsu. Más allá del costo, el resultado fue una consola con una identidad visual poderosa que conectó de inmediato con el público.
El Genesis se lanzó dos años antes que Super Nintendo en América del Norte y se convirtió en un fenómeno comercial. Por primera vez, Sega se establecía como un verdadero rival de Nintendo, dando lugar a una de las rivalidades más famosas en la historia de los videojuegos. Sato no se detuvo ahí. Supervisó el desarrollo de la Sega Saturn en 1994, considerada la primera gran consola basada en CD con capacidades 3D, y posteriormente la Dreamcast en 1998, un sistema adelantado a su tiempo que, pese a sus dificultades comerciales, es recordado hoy como una de las consolas más queridas de todos los tiempos.
Entre 2001 y 2003, Sato se desempeñó como presidente de Sega, período en el que la compañía tomó la dolorosa decisión de abandonar por completo el mercado de consolas y convertirse en un editor exclusivamente de software. Fue una etapa compleja, pero Sato guió a la empresa a través de su transición más difícil con la misma determinación que había mostrado durante décadas.
Su fallecimiento se suma al del cofundador de Sega, David Rosen, quien murió en diciembre pasado a los 95 años. Dos de las figuras más fundamentales en la historia de Sega desaparecieron con apenas dos meses de diferencia.
Toda persona que creció con un Genesis, un Saturn o un Dreamcast creció con algo que Hideki Sato ayudó a construir. Su legado no solo vive en el hardware, sino en la pasión, la innovación y la audacia que definieron una era irrepetible de los videojuegos.







