La IA ya está en tus juegos favoritos y muchos estudios prefieren no decírtelo

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La inteligencia artificial en el desarrollo de videojuegos ya no es una tendencia emergente: es una realidad instalada en casi todos los grandes estudios del mundo. Así lo afirmó Jack Buser, director global de juegos en Google Cloud, quien aseguró que aproximadamente nueve de cada diez desarrolladores ya utilizan herramientas de IA en sus procesos, aunque una buena parte de ellos evita reconocerlo públicamente por temor a la reacción de los jugadores.

«Sus juegos favoritos ya fueron creados con IA»

En una entrevista con Mobilegamer.biz, Buser fue directo: los jugadores posiblemente ya disfrutan de títulos que fueron desarrollados, al menos en parte, con apoyo de inteligencia artificial, sin saberlo.

«Creo que los jugadores no se dan cuenta de que sus juegos favoritos en este momento ya fueron creados con IA», declaró el ejecutivo. «Esos juegos ya están en el mercado.»

Buser respaldó esta afirmación en una encuesta realizada en torno a la Gamescom del año pasado, en la que participaron estudios de todo el mundo. Los resultados revelaron que alrededor del 90% de los desarrolladores encuestados confirmaron el uso activo de herramientas de IA. Sin embargo, otras encuestas del sector sitúan esa cifra entre el 40 y el 50%, una brecha que, según Buser, no refleja una realidad distinta sino simplemente la disposición —o la falta de ella— de los estudios para admitirlo abiertamente.

«Esa diferencia es básicamente la voluntad de los desarrolladores de decirte si lo están usando o no», apuntó.

El miedo al rechazo frena la transparencia

El debate en torno al uso de IA generativa en el arte y el entretenimiento sigue siendo intensamente polémico. En la industria del videojuego, donde comunidades apasionadas siguen de cerca cada decisión creativa de sus estudios favoritos, admitir el uso de estas tecnologías puede traducirse en críticas severas, boicots o controversias en redes sociales.

Eso explicaría por qué muchos estudios, a pesar de integrar herramientas como Gemini o Nano Banana Pro —soluciones de Google Cloud orientadas al desarrollo de juegos— prefieren no hacer declaraciones públicas al respecto. Según Buser, estas herramientas están diseñadas para eliminar «el trabajo tedioso y repetitivo de bajo valor» dentro del proceso creativo, liberando así a los equipos para centrarse en lo que realmente importa.

Capcom: un caso concreto sobre la mesa

Buser citó a Capcom como ejemplo ilustrativo de cómo una compañía de primer nivel puede aprovechar la IA de forma responsable y creativa. El estudio japonés, conocido por sagas como Resident Evil, Monster Hunter o Devil May Cry, utiliza las herramientas de Google para gestionar uno de los mayores desafíos del desarrollo de mundos abiertos: el relleno de contenido.

«Uno de los grandes problemas que tienen es que están construyendo mundos masivos y tienen que llenarlo de contenido», explicó el ejecutivo. «Solo pensar en ideas para cada piedra al lado del camino, cada brizna de hierba… el trabajo manual empieza a acumularse enormemente en la preproducción.»

La solución que aplica Capcom, según Buser, consiste en usar Nano Banana y Gemini para generar rápidamente grandes volúmenes de ideas, que luego son filtradas y curadas por la propia IA antes de llegar al director de arte. De esa forma, el equipo creativo humano recibe una selección ya depurada y puede dedicar su energía a los elementos de alta importancia: personajes principales, enemigos, escenarios clave y objetos destacados.

Vale la pena matizar, no obstante, que Capcom ha comunicado públicamente que no implementará activos generados directamente con IA generativa en sus juegos. Sin embargo, sí ha confirmado a sus accionistas que planea usar tecnología de IA «para mejorar la eficiencia y la productividad en el desarrollo de videojuegos», y que actualmente está probando distintos métodos en departamentos de gráficos, sonido y programación.

¿Cambiará la percepción de los jugadores?

Buser se mostró optimista respecto al futuro de la aceptación pública. A su juicio, cuando los jugadores comiencen a asociar el uso de IA con beneficios concretos —más juegos, menos esperas, mayor variedad y apuestas creativas más arriesgadas— el rechazo empezará a ceder.

«Empezarán a darse cuenta de que esto les está ayudando a recibir sus juegos favoritos más rápido», dijo. «Y también habrá más innovación porque hay más margen para asumir riesgos. Ya no son siete años esperando un juego: ese estudio puede hacer cinco juegos, y quizás solo dos serán un éxito, pero eso está bien porque esos otros tres también son interesantes y nunca habrían existido con el modelo anterior.»

Desde luego, el argumento tiene peso. La industria lleva años debatiendo los ciclos de desarrollo cada vez más largos y costosos, y la IA podría ser una de las palancas que permita a estudios medianos competir con las producciones más ambiciosas sin necesitar presupuestos astronómicos.

Un debate que acaba de comenzar

Lo que el testimonio de Buser deja claro es que la IA en el desarrollo de videojuegos no es una posibilidad futura: ya está aquí, ya está activa y ya está dando forma a los juegos que jugamos hoy. La gran pregunta que queda en el aire no es si los estudios la usan, sino cuándo —y cómo— decidirán ser transparentes al respecto con su comunidad.

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