La ESA aclara su postura sobre los servidores privados tras la polémica por Minecraft

La Entertainment Software Association (ESA) aclaró oficialmente su posición sobre los servidores privados después de que unas declaraciones realizadas durante una audiencia legislativa en Estados Unidos generaran confusión al sugerir que los servidores de comunidad de juegos como Minecraft eran «ilegales» y podían considerarse una forma de piratería.
La organización explicó posteriormente que sus comentarios estaban dirigidos a los servidores privados no autorizados que distribuyen contenido protegido por derechos de autor, y no a los servidores administrados por comunidades de jugadores de manera legítima.
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La polémica surgió durante el debate del Protect Our Games Act
La controversia se produjo después de que el Protect Our Games Act, un proyecto de ley estadounidense diseñado para evitar que los videojuegos de pago queden inutilizables cuando sus servidores oficiales son cerrados, no lograra avanzar tras una votación en el Senado.
Posteriormente, un representante del movimiento de consumidores Stop Killing Games publicó un resumen del proceso en Reddit, donde afirmó que la ESA había participado activamente en el debate mediante su vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales Estatales, Jennifer Gibbons.
El intercambio que generó la confusión
Durante la audiencia, el asambleísta de California Chris Ward señaló que algunos videojuegos permiten utilizar servidores administrados por la comunidad como una alternativa cuando los servidores oficiales dejan de funcionar.
Como ejemplo mencionó:
- Minecraft
- Call of Duty
Ward indicó que ambos juegos cuentan con opciones relacionadas con servidores de comunidad.
En respuesta, Jennifer Gibbons afirmó que dichos servidores eran «ilegales» y que no estaban afiliados a Microsoft. También señaló que Microsoft había recibido críticas porque esos servidores no aplican los mismos estándares de seguridad que los servidores oficiales de Minecraft.
Cuando un integrante del comité preguntó si esos servidores funcionaban como un «mercado negro» de videojuegos, Gibbons respondió afirmativamente y añadió que la ESA los considera una forma de piratería. Además, indicó que actualmente existen dos demandas pendientes relacionadas con servidores privados, y mencionó que algunos de ellos aparecen en informes del United States Trade Representative sobre mercados notorios vinculados con falsificación y piratería.
La ESA aclara que hablaba de servidores privados, no comunitarios
Tras la repercusión de esas declaraciones, la ESA envió una aclaración indicando que durante la audiencia se utilizaron de forma indistinta los términos «community server» y «private server», lo que dio lugar a una interpretación incorrecta.
Según la organización:
- Los servidores privados que alojan o distribuyen contenido protegido por derechos de autor sin autorización infringen los derechos de propiedad intelectual de las editoras.
- Cada empresa puede decidir cómo ejercer esos derechos, aunque todas conservan la posibilidad de actuar legalmente frente a infracciones de propiedad intelectual.
- La propuesta incluida en el proyecto CA AB 1921, que planteaba estos servidores como alternativa para mantener videojuegos operativos tras el cierre de sus servidores oficiales, genera preocupaciones sobre la capacidad de las editoras para proteger su propiedad intelectual.
La ESA también sostuvo que los servidores privados funcionan sin supervisión de las compañías propietarias del juego y que, por ello, no garantizan los mismos estándares de confianza y seguridad ofrecidos por los servicios oficiales, lo que podría derivar en entornos menos seguros para los jugadores.
Minecraft continúa diferenciando servidores oficiales y no oficiales
En el caso de Minecraft, el juego mantiene una lista de servidores destacados que colaboran oficialmente con Mojang. Por otro lado, la posibilidad de agregar servidores no oficiales no está disponible en las versiones para consolas, una diferencia que ya forma parte del funcionamiento habitual del título.
La aclaración de la ESA busca precisar que sus declaraciones no pretendían equiparar todos los servidores administrados por la comunidad con actividades ilegales, sino referirse específicamente a aquellos servidores privados que distribuyen contenido protegido sin autorización de los titulares de los derechos.






